Como funcionan las Adicciones

Los adictos convertidos en ratas a la espera de recompensa

Skinner allá por los años 40 realizó un descubrimiento muy interesante. Si en el momento en que un animal hacía algo, como por ejemplo pulsar una palanca, recibía una recompensa (comida), rápidamente se aficionaba a pulsar la palanca continuamente. Sin saberlo había descubierto como funcionan las adicciones.

Las adicciones son recompensas al azar

También descubrió que ese hábito solo funcionaba mientras el animal sentía hambre. En cuanto se saciaba ya dejaba de pulsar y se interesaba por otras cuestiones de su entorno. El hábito dependía del hambre del animal. Para conseguir que pulsara con independencia del hambre varió el experimento. Ahora el premio se obtendría al azar. Unas veces tras pulsar obtendría la recompensa y otras no. Sería un proceso al azar de manera que el animal nunca pudiera predecir si después de pulsar iba a obtener premio o no.

Un primer análisis desde la lógica inocente podría ser que ahora el animal deja de pulsar la palanca: ¿Para qué voy a seguir haciendo el esfuerzo de pulsar la palanca si total el premio va a venir cuando quiera?, ¿Quién seguiría asistiendo a citas con una persona que apreciamos mucho pero a veces aparece pero muchas otras nos deja plantados?.

La industria del engagement

Sin embargo Skinner se encontró con un resultado diferente: El animal empezaba a pulsar la palanca de una manera compulsiva y continua. Daba igual si obtenía un premio o no. Aparentemente le generaba placer el hecho de pulsar la palanca por sí mismo. La propia acción de hacerlo. ¿Pulsaba una palanca para no obtener nada?, ¿Cuántos de nosotros seguiríamos yendo a trabajar si solo nos pagaran algunos meses al azar?.

Se ha pasado una línea muy fina pero que es la piedra troncal sobre la que está construida toda la industria del «engagement» . La Base de los juegos de azar, presenciales u online, del poder adictivo de las redes sociales y de las aplicaciones que tenemos instaladas en nuestros móviles. Se ha cruzado la línea que separa el Hábito a la Adicción.

Adicción entendida como un hábito que no podemos abandonar aunque nos cause un perjuicio personal, familiar, económico, académico, etc.  Seguimos haciendo algo que sabemos nos destruye pero no podemos dejar de hacerlo. Nuestro propio sentido común indica que no debería seguir haciendo eso, que estoy mintiendo a mis seres queridos, que no puedo dormir con la culpa de la mentira y la vergüenza. Pero lo sigo haciendo.

Imaginémonos a Skinner en los tiempos actuales con los millones de ratas que cada día entran en Facebook, Instagram o Tiktok. Con todos los que se conectan con sus móviles a redes o casinos online. ¿Estaría manejando y diseñando programas para tenernos enganchados a ellos gastando nuestro tiempo y nuestro dinero? No es necesario imaginárselo. Sus herederos están vivos y mejorando su obra gracias a las pobres personas vulnerables que caen en sus redes.

Si sientes que eres una de esas ratas en manos de la industria del enganche pulsa aquí.