Qué es el Tabaquismo

Tabaquismo, Síntomas, Enfermedades, Consecuencias

Probablemente todos tengamos claro qué es el tabaquismo, sus síntomas, enfermedades y consecuencias. Pero probablemente nos resulte más difícil entender los efectos de la nicotina en el cerebro.

Porcentaje de fumadores en el mundo

En el mes de julio de 2021, nos informaba la OMS en una nota de prensa que 1.300.000.000 personas fuman en el mundo. De los cuales casi 8.000.000 fallecen cada año por causas directamente derivadas del consumo de tabaco y más de 1.000.000 por la exposición directa al humo de tabaco. Nos hemos acostumbrado a estas cifras frías, las escuchamos a diario, y no son tenidas en cuenta a la hora de tomar la decisión de empezar a fumar.

Edad de inicio del consumo

En España la edad media de inicio de consumo de tabaco está entre los 13 y 14 años. Puedes consultar aquí los datos de la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas del Ministerio de Sanidad. Los motivos de inicio a tan corta edad están bien estudiados y tienen que ver con múltiples variables, sobre todo sociales, relativas a los ritos de la adultez, la presión de los iguales o incluso la exposición a modelos.

El tema del inicio temprano del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas legales es suficiente para otra entrada del blog pero en este artículo me voy a centrar no en por qué se inicia la adicción, sino en por qué es tan difícil dejarla. No por qué la gente inicia el hábito tan joven, sino por que les cuesta tanto dejarlo una vez instaurado.

¿Por qué me cuesta tanto dejar de fumar?

Probablemente te hayas fijado en el hecho de que hay adicciones a algunas sustancias en las que las dependencia física y psicológica aparecen muy rápido y otras son mucho más lentas. Así, por ejemplo, el tiempo que tarda la heroína en generar dependencia se reduce a meses y en el caso del alcohol hablamos de años.

Los receptores específicos son la clave

Nuestro cerebro posee receptores específicos para determinadas sustancias. Tiene unos receptores especializados en detectarlas y cuando las identifica dispara con rapidez sus efectos al sistema nervioso. Tenemos receptores específicos para los opioides que nosotros mismos generamos en forma de endorfinas. Por lo tanto si consumimos sustancias con una composición química parecida, los llamados opiáceos (heroína, morfina, etc.) nuestro cerebro se equivoca. Los confunde con opioides autogenerados. Pero ahora hay una gran diferencia, son químicamente iguales pero la cantidad es mucho mayor y las dosis son mucho más frecuentes.

Los receptores se llenan de opiáceos y se adaptan a estar llenos. Al vaciarse tras estar unas horas sin consumir aparece el síndrome de abstinencia, la falta de sustancia, lo que comúnmente se conoce como el Mono.

Severidad de la adicción

Lo mismo que sucede con la heroína o la morfina, para el tabaco, para la nicotina tenemos también receptores específicos. Por eso cada vez que fumamos un cigarrillo adaptamos al receptor nicotínico a estar lleno de nicotina. Por las mañanas al despertarse, o tras unas horas sin fumar, el receptor se ha vaciado parcialmente. Esa es la razón de porqué el fumador consume con tanta necesidad los primeros cigarrillos de la mañana. De hecho el tiempo que pasa desde que se levanta hasta que se fuma el primer cigarrillo es el mejor indicador de la severidad de la adicción.

El cigarrillo que más satisface al fumador es el que más calma las ganas de fumar. El que más se necesita para calmar a los receptores que quieren volver a estar llenos de nicotina. El mejor cigarrillo es aquel que más calma la ansiedad de la falta.

Si no te compensa esta adicción tan poco interesante, tan nociva para la salud y tan cara. Anímate a dejarlo.

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