Si intentamos explicar con palabras ¿Qué es el miedo? O ¿Qué es la ansiedad? Nos resulta muy difícil encontrar una respuesta. Todos hemos experimentado ansiedad o miedo en múltiples ocasiones pero resulta complicado definirlos. Conocemos el sentimiento y los síntomas. Sabemos incluso como nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan ante ellos, pero lo difícil es explicarlos. Un ejemplo análogo sucede con el concepto del tiempo. Sentimos su paso y sus efectos. Pero ¿Te resulta sencillo definir el tiempo con palabras?
¿Miedo o Ansiedad?
Si fuéramos andando solos por un cementerio en la noche, esa alteración que sentimos en el cuerpo mezcla de sensaciones y pensamientos ¿Es miedo o ansiedad?
Ese nerviosismo que experimentamos antes de hacer un examen que nos bloquea y nos hace incluso quedarnos en blanco ¿Es miedo o ansiedad?
Si un perro nos persigue ladrando y con intención de mordernos ¿Es miedo o ansiedad?

Nuestro cuerpo sólo tiene una manera de activarse
Probablemente en las 3 situaciones nuestro cuerpo reaccionará de la misma manera: Nuestro corazón se acelerará, la respiración se volverá irregular, nuestra piel se calentará, nos sudarán las manos, etc.
La parte más profunda de nuestro cerebro no ha cambiado mucho en los últimos miles de años. Es la que se encarga de la gestión de los afectos y las emociones. Es la encargada de mandar ordenes al cuerpo para protegernos ante un peligro inminente o futuro.
La máquina de nuestro cuerpo solo tiene una manera de activarse. Se activa, se carga de energía de la misma manera ante un gran espectro de situaciones distintas. Esa energía es la que nos permite escapar de un peligro o enfrentarnos a situaciones difíciles. Lo hace casi igual cuando estamos excitados sexualmente, cuando hacemos un fuerte esfuerzo físico o cuando sentimos miedo o ansiedad. La diferencia estriba en el objeto hacia el que se dirige la activación.
Esa activación incluso puede funcionar al margen del pensamiento y ser más rápida que él. Permite a nuestro cerebro hacer actuar al cuerpo de una manera casi instintiva, sin pensar. Es el caso de personas que han rescatado a otras arrojándose al mar o entrando en una casa incendiada. Esas mismas personas cuando en frío analizan lo que han hecho no se pueden creer que ellos hayan sido tan valientes. Probablemente si lo hubieran pensado no lo habrían hecho. Incluso en sensaciones dolorosas más simples como tocar con la mano un objeto caliente. Nuestro cerebro da la orden a la musculatura del brazo de retirar la mano sin darnos tiempo a pensar ni emitir una respuesta reflexiva, que sería mucho más lenta y nos llevaría a quemarnos.
Peligro Concreto o Abstracto
Ahora que tenemos claro que la diferencia entre el miedo y la ansiedad no viene dada por la manera en la que el cuerpo reacciona tenemos que dirigir nuestra mirada a la fuente del peligro.
Cuando nos referimos a un peligro concreto, que podemos definir y concretar hablamos de Miedo. Por ejemplo en el caso del perro que muestra agresividad y aproxima su boca a nuestro cuerpo. Tenemos claro que en esta situación el miedo es concreto y definible: que nos muerda y nos haga daño.
Cuando nos referimos a un peligro abstracto, es decir, a la sensación de que algo malo puede suceder pero no somos capaces de concretarlo en una única consecuencia negativa hablamos de Ansiedad. Es lo que podemos sentir andando por el cementerio por la noche. La posibilidad de que haya alguien, de que haya un ruido, que algo se mueva, etc. Es cada una de esas cosas y todas juntas a la vez. No se puede definir, es la posibilidad de que nos suceda algo malo, vernos en un peligro, en una dificultad que no podemos ni sabemos concretar.
Ansiedad como emoción adaptativa
Esa activación que sufre el cuerpo en esas situaciones es muy útil para el ser humano y le ayuda a sobrevivir. Imaginemos que hay alguien escondido en el cementerio. Como llevamos activado nuestro sistema perceptivo, nuestro corazón late y bombea sangre rápido, nuestra musculatura está caliente y tenemos más oxigeno en los pulmones que el que necesitamos , seremos capaces de ver u oír a ese extraño antes de que nos vea o incluso escapar o enfrentarnos a él. Nuestro cuerpo está energetizado y usa ese exceso o potencial de energía para enfrentarse al peligro.
Por eso el ser humano tiene suerte de sentir ansiedad y gracias a ella ha podido salvar la vida frente a los peligros que se ha ido encontrando en múltiples ocasiones desde hace miles de años hasta la actualidad. Es una emoción adaptativa para el se humano.
Ansiedad como emoción que bloquea
El problema surge cuando esa ansiedad o miedo surgen frente a peligros que solo están en nuestra mente. Cuando algo nos da miedo o lo percibimos como peligroso nuestro cuerpo se prepara como si tuviéramos a un tigre delante que nos fuera a atacar.
Así, ante situaciones de la vida cotidiana que tememos como salir a la calle, meter la pata al hablar o poder fallar ante un examen, nuestro cuerpo reacciona disparando la ansiedad y esta en vez de ayudarnos nos bloquea. Nos impide pensar, nos hace tartamudear, ponernos colorados, tensos, etc. El cuerpo nos está dando herramientas para luchar frente a un peligro externo, pero el peligro está en nuestra mente. Y esas herramientas en vez de ayudarnos hacen que el nerviosismo y el bloqueo aumenten.
Lo común es que al sentir esa activación la persona se ponga más nerviosa y a partir de ahí aumente la sensación de bloqueo, la tensión, la dificultad para recordar o expresarse. Es un circulo vicioso que se retroalimenta. Este es el círculo vicioso de la ansiedad.
Circulo vicioso de la ansiedad
Cuanto más quiero controlar el hecho de hablar con extraños, de salir a la calle, de exponer una asignatura más me tenso. Cuanto más lo intento controlar más difícil y miedo a fallar tengo, con lo cual, más me tenso y peor me sale.
Generalmente la manera de romper este circulo no suele funcionar y cuanto más intento el control más de se me va de las manos. A veces incluso la manera de controlarlo se convierte en el problema superando a la problemática inicial que lo generó. Pero esa será temática para otro artículo futuro.
Si te ves identificado con la espiral de la ansiedad y el miedo. Si crees que podemos explorar un camino para romper el círculo, ponte en contacto conmigo.