Las últimas noticias sobre la proliferación del abuso sexual, con frecuencia dirigido hacia menores nos trae como colación el consumo de alcohol y otras drogas como sustancias de sumisión química.
La OMS define la violencia sexual como cualquier tipo de acto sexual que se realice a una persona mediante coacción. Añade al concepto de coacción todas aquellas situaciones en las que la persona no está en condiciones de dar su consentimiento o por estar bajo el efecto del alcohol o sustancias estupefacientes. Aquí es donde entran los casos de abuso a personas que sufren por ejemplo un trastorno mental o de aquellas personas a las que se haya anulado su voluntad por medio de la ingestión de algún tipo de fármaco u droga sin su consentimiento.
Sumisión química y abuso sexual
En los medios de comunicación, los gurús de la información y los creadores de opinión encuentran un terreno abonado para subir un poco su audiencia y nos comienzan a hablar de “La droga de las violaciones”. De drogas que se echan en las bebidas para anular la voluntad de las personas o de pinchazos con agujas que producen unos efectos inmediatos de pérdida de control sobre la conducta. Le añaden un halo de misterio a las noticias diciendo que son unas sustancias tan secretas y nuevas que ni los expertos en Toxicología son capaces de identificar cuando examinan a las víctimas.
Incluso informan que el famoso actor porno Nacho Vidal había sido victima inconsciente de ellas. Sugiriendo que una sustancia , el GHB, podría ser el agente causal del hecho de que condujera un vehículo a pesar de que se le habían retirado todos los puntos del carnet e hiciera falta la intervención policial para controlarlo y llevarlo al hospital. Curiosamente los profesionales sanitarios al ingreso tampoco detectaron ninguna sustancia extraña en su cuerpo.
Evidencia Empírica
Si ponemos los pies en la realidad y observamos evidencias científicas y datos objetivos como por ejemplo los que se desprende de la “Encuesta sobre uso de drogas de jóvenes entre 14 y 18 años en Enseñanzas Secundarias en España”, ESTUDES, en su última edición de 2021, publicada por el Ministerio de Sanidad dentro del Plan Nacional sobre Drogas. Podemos comprobar que la encuesta realizada a 22.321 alumnos de toda España, refleja que entre las 4 drogas más consumidas por los chavales están el Alcohol, el Tabaco y los Hipnosedantes con y sin receta.
Se cuela en el pódium casi a la altura de los hipnosedantes el Cannabis. Esas 3 sustancias, Alcohol, Tabaco e Hipnosedantes son las sustancias que se empiezan a consumir a más temprana edad, a la friolera de 13, 14 años y sirven de sustancias de iniciación para las demás. Entre esos niños en torno al 30% se han emborrachado o han consumido 5 o más bebidas alcohólicas en forma de atracón en el último mes, sobresaliendo las chicas por encima de los chicos en estas edades.
Efectos agudos del alcohol
Si nos detenemos a contemplar los efectos agudos del alcohol, la literatura científica nos muestra evidencias como:
- A menor edad mayor sensibilidad a los efectos del alcohol. Afecta sobre todo a la capacidad para planificar lo que quiero hacer, la memoria y la capacidad para aprender. Fomentando la aparición de conductas de riesgo, la desinhibición y una falsa sensación de control.
- En las chicas como su peso es menor y el tamaño de sus órganos es menor, al alcohol les afecta de modo más grave.
- A mayor ingesta y en menor tiempo, más riesgo de intoxicación.
- La combinación de alcohol con bebidas carbónicas (cubalibres, calimochos, etc.) aceleran la intoxicación.
- Y por último, al combinar el alcohol con otras sustancias, especialmente sedativas como los hipnosedantes y analgésicos se potencian los efectos sedativos del alcohol.
Alcohol, el “sospechoso habitual”
Probablemente estamos ante la sustancia o combinación de sustancias más probables y mas efectivas para generar la Sumisión Química. Si esto fuera así y teniendo en cuenta que el alcohol es una droga legal, que se vende en lugares que pagan impuestos, la primera medida de control no debe ser reforzar los grupos operativos de la policía en nuestras ciudades, como en el caso de Sevilla.
La persona o personas que decidan abusar de otra o se vean en la oportunidad de hacerlo, seguramente lo hará en el contexto de consumo de unas sustancias al alcance de todo el mundo y que además no generan sospecha por parte del que las consume. No olvidemos que nuestros jóvenes no perciben como un riesgo el consumo de alcohol y además lo perciben como la droga mas fácil de adquirir aún siendo menores. O sea que no le tienen miedo y lo ven muy disponible.
Son sustancias efectivas, baratas y bien aceptadas socialmente. No olvidemos que casi un 40% de los menores van al botellón con bebidas alcohólicas que traen de sus casas. En muchos casos con el conocimiento de sus padres y familiares.
Hay que dejar de buscar al enemigo invisible que facilita titulares y reflexionar sobre una sustancia que lleva más de 2.000 años entre nosotros y que tenemos asimilada en nuestro ADN social. Habría que comenzar a escuchar a los distintos actores implicados en el problema, sobre todo a los jóvenes y no buscar parches a problemas puntuales, que a veces en vez de solucionar los problemas aún los agravan más.
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