EL SINCERICIDIO

Daño por sincericidio

Vamos a hacer una reseña breve sobre EL SINCERICIDIO. Consiste en el daño afligido, al otro o a uno mismo, a partir de la revelación de la verdad.

El Sincericidio como alivio de la Incertidumbre

A nuestro cerebro no le gustan las incertidumbres. En cuanto siente un vacío de información sobre lo que estamos viviendo, hemos vivido e incluso lo que vamos a vivir, el cerebro necesita crear un escenario en el que no se sienta perdido. Necesita unos hitos que le sirvan de referencia para dirigir nuestro comportamiento.

Necesidad de conocer el pasado

De todos es conocido como nuestra mente confabula y rellena vacíos del pasado con información que a veces sabemos que es falsa. El confabulador cree a pies juntillas en esos recuerdos porque su cerebro ha llenado los vacíos de información sobre el pasado.

Necesidad de conocer a las personas

También es habitual que en cuanto conocemos a una persona nueva en unos pocos segundos nos creemos una impresión de su personalidad. Nuestro cerebro crea esas impresiones para llenar el vacío respecto a como comportarnos con ese extraño. A menudo, esa imagen inicial es bastante ajustada a la realidad. En otros casos el tiempo nos demuestra que nuestras impresiones no eran correctas o hemos proyectado en el otro más de nuestras propias ideas que lo su comportamiento real revela.

NECESIDAD DE CONOCER EL FUTURO

Respecto al futuro, basándose en lo que ya hemos vivido, nuestro cerebro construye escenarios para lo que vamos a vivir. A veces esos escenarios futuros son catastróficos y se basan en nuestros miedos, dudas e inseguridades. Con frecuencia descubrimos que lo que nos toca vivir no es tan horrible como habíamos pronosticado. Pero incluso en ese caso, no aprendemos a hacer predicciones menos catastróficas sobre el futuro.

El Sincericidio por medio de la Verdad en la Infidelidad

Un caso particular en el que las personas sentimos una gran necesidad de tener información y conocer lo que ha sucedido es el caso de las infidelidades en las relaciones de pareja. La persona que la ha sufrido tiene una necesidad imperiosa de conocer la verdad sobre lo que ha sucedido. Siente una imperiosa necesidad de conocer incluso la información más íntima sobre la relación infiel. Se siente tan dañada emocionalmente que necesita alivio y cree que la información puede ser un alivio de su dolor. Da la sensación como si existiese la necesidad de regodearse obsesivamente en los detalles y en las cuestiones más escabrosas de lo que ha vivido el otro.

A corto plazo conocer esta información, aparentemente, genera un cierto alivio. Estamos siendo capaces de disminuir el nivel de incertidumbre sobre un acontecimiento que nos está desbordando emocionalmente. Pero a medio y largo plazo lo que hacemos es destruirnos como personas. Esa información no nos ayuda a sentirnos mejor y además hace que comencemos a cuestionarnos y hacernos preguntas sobre aspectos que antes ni siquiera nos planteábamos. Es habitual que el nivel de malestar y el deterioro de la relación aumenten de manera exponencial.

Se plantea una ambivalencia difícil de resolver. Por un lado la persona herida emocionalmente necesita conocer lo que ha sucedido, contextualizar su sufrimiento, encontrar un motivo y una explicación de un hecho que la desborda. Por otro, va ganando conciencia sobre el hecho de que cuanta más información tengo “peor me siento” y “me siento más herida”. Pero la necesidad obsesiva de preguntar y saber no disminuye. El SINCERICIDIO ya está haciendo efecto.

En algunas ocasiones este hecho se agrava por el hecho de que en algunas ocasiones el infiel, se siente culpable, avergonzado, mal consigo mismo, etc. Egoistamente decide narrar detalles para obtener un alivio. Quiere depurar su pecado a través de la verdad. Actúa desde la falsa idea de que ser sincero con el otro consigue al menos limpiarlo del “pecado” de la mentira. Para sentirse aliviado y expiar su propio sufrimento descarga sobre el otro toda la “porquería que lleva dentro”. Usa al otro como un saco de boxeo para liberar sus sentimientos negativos Se esconde tras la máxima universal del “valor divino” de la verdad y destruye al otro con cada acontecimiento que narra.

Ya tenemos los ingredientes perfectos para generar El SINCERICIDIO. El aniquilamiento por sinceridad. Se aniquila el que solicita del otro la sinceridad: “¡Ya que me has engañado, al menos no me mientas!”. Se aniquila el que desde la sinceridad espera aclarar su situación o mejorar su estado emocional. El infiel espera a través de la depuración de la verdad sentirse mejor o solucionar la crisis actual, pero solo consigue abrir más una herida difícil de cerrar por la que se desangrará la relación de pareja.

Decir la verdad, ser sincero y tener una comunicación fluida que no esté basada en el miedo y la desconfianza son pilares básicos en una relación de pareja. Pero estos factores deben tener siempre un límite: el daño que se le pueda hacer al otro. En cierto modo, nuestra convivencia como seres sociales en el trabajo, la familia, la pareja o la sociedad en general se basan en como gestionamos la información que compartimos con los demás. A nadie se nos ocurriría decirle a un buen amigo nuestro : “Eres un buen amigo, te quiero mucho pero la verdad es que eres muy feo (o estas muy gordo o tienes cara de …)”.

El mejor aliado para evitar EL SINCERICIDIO en una relación de pareja es la prevención. No dar pie a ningún motivo para Sincericidarse. Hay que evitar las situaciones que nos pongan en un contexto de riesgo para la pareja, porque en esas situaciones a veces la solución es tan dolorosa (o más incluso) que el problema.

Si te sientes identificado con la situación y necesitas ayuda ponte en contacto conmigo o consulta la sección de terapia de pareja.