Miopía Alcohólica

Alcoholismo y alteración del comportamiento

Quiero utilizar este espacio también para hacer una referencia a la teoría de la Miopía Alcohólica (Steele y Josephs, 1990). Forma parte de esos modelos explicativos o teorías clásicas , a veces olvidadas, que intentan ayudarnos a comprender el comportamiento humano. El modelo explicativo de la Miopía Alcohólica intenta explicar los cambios en la conducta de las personas que se encuentran bajo la influencia de los efectos del alcohol.

Convertirse en peor persona

Todos hemos conocido a alguna persona que presenta un comportamiento totalmente normal en su vida cotidiana pero cuando bebe alcohol se convierte en otra persona diferente. Una persona diferente en el sentido negativo de la palabra. Peor persona: con mal carácter, agresivo, buscador de conflictos, chulesco, etc.

Es también probable que conozcamos a alguna persona que bajo la influencia del alcohol incluso emita conductas de riesgo importantes hacia si mismo o hacia los demás: Mantener relaciones sexuales sin protección, exponerse a peligros que no pueden controlar o saltarse las normas más básicas de la sociedad en que vive, conducir un vehículo o agredir física y/o sexualmente a otras personas.

Entre las distintas maneras de presentarse el cambio de personalidad al beber puede estar aquella que habitualmente se pone triste y melancólica con llanto frecuente. Pero también podemos encontrar al que se pone irritable y reactivo ante la mínima provocación buscando pelea continuamente e implicando en ella a sus acompañantes. No es extraño encontrar a personas que presentan importante pérdida de control en su conducta sexual y se exponen a enfermedades de transmisión o contagio y embarazos no deseados.

Ver solo lo que tienes delante

Para explicar estas conductas, los autores citados recurrieron a la teoría fisiológica de la Miopía Visual. No vamos a entrar en la explicación de la estructura física de un ojo ni de las alteraciones que la luz sufre en su interior para generar un enfoque defectuoso de las imágenes. Sin embargo, si que nos vamos a centrar en el patrón de visión del miope.

Típicamente un miope es una persona que tiene una agudeza visual extraordinaria pero solo de la parte de la realidad que está muy próxima a sus ojos. En cuanto el objeto se aleja unos pocos centímetros en el campo de visión del miope, pierde agudeza visual rápidamente y deja de percibir los detalles de los objetos. En otras palabras, el miope sólo ve lo que tiene delante.

Esclavos del momento presente

La teoría de la miopía alcohólica postula que la persona bajo los efectos del alcohol sufre una alteración cognitiva, centrada en sus procesos perceptivos y atencionales. Es decir, solo atiende a lo que tiene delante en ese momento. La miopía genera una disminución de la información que la persona ebria puede procesar. Así el foco de su atención se centra solo en lo que vive en ese momento, tanto a nivel externo como interno (sus pensamientos o estados de ánimo). Solo atiende a su entorno inmediato.

Al igual que sucede con el miope visual que solo ve lo que está a unos palmos de su cara, el miope alcohólico solo ve lo que le está sucediendo en ese momento, lo que está deseando en ese momento, o lo que le está molestando en ese instante.

El efecto miópico sobre la cognición del alcohol hace que desaparezca el razonamiento sobre las consecuencias futuras de lo que estoy a punto de hacer, de los problemas futuros que me puede generar satisfacer los deseos que siento en este momento, o las consecuencias que tendrá emplear la agresividad como medio de solución de lo que me está enfadando ahora mismo.

Así la teoría sugiere que las personas ebrias responden en gran medida a su entorno inmediato. No ponen su foco atencional en las consecuencias a medio o largo plazo de sus actuaciones y por ello no ponen en marcha los mecanismos inhibitorios y de control de la conducta que cabría esperar. La persona se convierte en “esclava del momento presente”.

Efecto Jekyll y Hyde

Esto explica el efecto “Jekyll y Hyde” en personas correctas y amables que en situaciones de consumo se vuelven agresivas y arribistas. O las de aquellas que bebidas se presentan como chulescas y narcisistas, concentrándose solo en las características positivas de si mismos.

Hay que señalar que la miopía alcohólica no afecta todas las personas ni a todos los bebedores de la misma manera. A veces solo se observa tendencia a la coquetería, o locuacidad o un sentimiento excesivo de cariño por las personas o entidades emocionales (por ejemplo cantos regionales o deportivos).

En los casos más patológicos esa sobrevaloración de lo inmediato y la ausencia de señales inhibitorias explica que se conduzca el coche habiendo bebido “para hacer ese recado tan importante o llegar pronto a casa”, que se responda sin control a las señales de excitación sexual o que se comprometa con objetivos miopes imposibles de realizar.

Frente a esta esclavitud por lo inmediato que genera el consumo de alcohol, debemos preguntarnos que papel juega la sociedad en que vivimos y los modelos de ocio y diversión imperantes. Pero todo ello lo trataremos en un próximo artículo.

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