LUDOPATÍA

Adicción al juego y ludopatía

Resulta difícil de entender que una persona, Adicta al juego o con Ludopatía, pierda el control con las apuestas hasta el punto de arruinar su vida. Resulta también difícil entender como se sigue jugando, a la espera de un premio que no llega o cuando las deudas y las pérdidas no hacen más que crecer. Pero sobre todo no resultan fácilmente comprensibles las consecuencias de la ludopatía con respecto a su entorno y a si mismo. Que el ludópata ponga por delante al juego frente a aspectos tan importantes como su familia, pareja, hijos, trabajo, relaciones sociales o la economía básica de supervivencia.

Sería fácil pensar que son personas locas o poco inteligentes. Personas que no saben lo que hacen y no valoran las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, la literatura científica y la experiencia clínica nos demuestran lo contrario. Son personas de la media a nivel intelectual, poco marginalizadas en general e incluso brillantes en muchas áreas de su vida. Cualquier persona que esté leyendo este artículo podría ser un adicto al juego o enfermo de ludopatía.

Las soluciones fáciles no siempre funcionan

Resulta fácil también pensar que una persona que gasta más de lo que gana y que se está arruinando a él mismo y a su familia, lo que tiene que hacer es dejar de jugar y punto. Que la solución es sencilla, que no vaya a casas de apuestas y ya está. Nuestra lógica aplastante de personas sanas nos dice: “Si estuviera enganchado a alguna sustancia sería entendible que no lo pudiera dejar, pero para dejar el juego solo hay que no jugar”.

Los calificamos de malas personas porque viven instalados en la mentira. En su afán por recuperar las cantidades de dinero perdidas y en el intento de que la familia no se entere de hasta que punto están enganchados en la dependencia, tejen una red de mentiras que ya no pueden manejar. La familia acaba siendo victima de esas mentiras, sufriendo continuos engaños y enfermando incluso más que el propio paciente. Incluso algún miembro en particular acaba siendo el más afectado. Se le conoce en el campo de las adicciones como el Codependiente.

Vivir el problema en soledad

Desde fuera es difícil también ponernos en el lugar del jugador y la batalla psicológica interior que tiene en el día a día. Intentar que no se le note lo que está haciendo, que no falte dinero en casa, que las mentiras no sean evidentes, que no llegue una notificación o una llamada a casa de una entidad bancaria o prestamista, etc. Ese es un peso que solo se arrastra en silencio y soledad o buscando el apoyo en alguna sustancia. Con frecuencia alcohol. Ahora el cóctel es aún más explosivo y afecta a más áreas de la vida del enfermo y su familia. Además el alcoholo potencia la pérdida de control con el juego.

Una cuestión de libertad

Tal vez deberíamos reflexionar sobre la Libertad. La libertad con la que tomamos nuestras decisiones en la vida cotidiana . Valorar si realmente, en la mayoría de los casos, somos libres para actuar como consideramos adecuado o lo hacemos condicionados por variables sociales, económicas , personales, laborales, etc. O incluso valorar si a veces elejimos a veces la opción menos mala aunque sepamos que no es la mejor.

En la Adicción al Juego, no se trata tanto de una cuestión de grados de Ludopatía sino de hasta que punto el enfermo ha perdido la libertad para actuar. Hasta que punto actúa incluso en contra de su sentido común. Cuanto está afectada la química del cerebro y específicamente el centro de recompensa cerebral para que la persona sabiendo que está obrando mal no sea capaz de dejar de hacerlo. Para que incluso actúe saltándose todas las normas internas de su código ético o del código ético que intenta transmitirle a sus hijos.

No le gusta ser un mentiroso ni está orgulloso de ello. No le gusta herir a su familia y pareja hasta llegar a perderlos. No le gusta poner en peligroso su puesto de trabajo o su fuente de ingresos. Se siente culpable por todo ello pero lo repite día a día.

Hay unas preguntas que se repiten es sus cabezas:

  • ¿Por qué lo hago si sé que no lo debería hacer?
  • ¿Por qué me sigo comportando de una manera que recriminaría en cualquier otra persona?
  • ¿Por qué lo sigo haciendo si después me siento culpable?

Si te ves reflejado en este artículo por ser afectado por la adicción al juego o tienes una persona próxima a ti, afectado o familiar , no dudes en contactarme. Con la ayuda adecuada de la Ludopatía siempre se sale.