Círculo vicioso del Autoanálisis del pensamiento

Pensamiento Autoanalisis

Existe controversia respecto al concepto de pensamiento en los animales. Todos ellos han desarrollado una capacidades cognitivas que les han permitido adaptarse a su entorno. Algunos de ellos incluso han desarrollado una gran capacidad parar resolver problemas complejos y usar herramientas. A medida que el ser humano se desprenda de su perspectiva antropocéntrica y del lastre del uso del lenguaje para valorar al resto de los animales descubrirá nuevas hazañas cognitivas en ellos.

Pensamientos a cerca de nuestros propios pensamientos

Sin embargo, a nivel cognitivo, una de las características que probablemente más nos diferencie a los humanos de los animales es el hecho de tener pensamientos a cerca de nuestros propios pensamientos. Autocogniciones, el hecho de analizar nuestro propio análisis de nuestras percepciones, pensamientos, emociones y mundo interno en general. El hecho de pensar sobre lo que estamos pensando. El hecho de sentirnos mal por estar teniendo pensamientos que nos hacen sentir mal. De sentirnos culpables por el hecho de que algo nos haya hecho sentir culpables. Ponernos nerviosos por sentir nerviosismo.

El análisis de nuestro mundo interno.

Nuestro cerebro tiene una capacidad innata para analizar nuestros propios procesos mentales. No solo analiza lo que sucede en nuestro mundo exterior sino que analiza también nuestro mundo interno. Es una capacidad que cuando se nos escapa de las manos puede llegar a generar un malestar mayor que la fuente del propio malestar externo o la menos potenciarlo. Nos hace caer en una espiral que se retroalimenta: Al malestar que nos genera un problema se añade nuestro malestar por el hecho de estar sintiéndonos mal por ese problema.

En un artículo anterior sobre el círculo vicioso del miedo y la ansiedad podrás ampliar información sobre el papel de la evitación y otras variables mantenedoras de los síntomas de nuestro nerviosismo y angustia

Este sobreanálisis del pensamiento se produce en múltiples ámbitos y probablemente en alguna ocasión nos hayamos encontrado atrapados en él:

  • Por ejemplo, en el ámbito social: Hemos tenido un problema con una persona. A raíz de ello nos sentimos nerviosos y ese nerviosismo nos afecta y paraliza. Te empiezas a preguntar por qué estas tan nervioso, por qué te afecta tanto. El hecho de preguntártelo y no encontrar respuesta ni ser capaz de controlarlo te empieza a poner aún más nervioso . Ahora te sientes lo doble de nervioso, el nerviosismo por lo que te ha pasado y el nerviosismo generado por el hecho de que te esté afectando tanto.
  • Este mecanismo mental también se produce en las cuestiones emocionales: Te sientes triste y depresivo. A ese sentimiento le añades la tristeza que te genera el hecho de sentirte triste y no ser capaz de disfrutar de lo que te rodea. Ahora te sientes peor contigo mismo y lo doble de triste y depresivo
  • Otro ejemplo podría ser: Te sientes disfórico, enfadado con el mundo, todo te molesta sin saber por qué. Esto hace que te enfades más contigo mismo por estar así, por la persona en que te conviertes, por el efecto que genera eso en los demás y la soledad que te genera.

Seguro que alguno de estos ejemplos anteriores te suena.

Si te ves reflejado en ellos o crees que el exceso de análisis de todo lo que haces, piensas o sientes está comprometiendo tu calidad de vida no dudes ponerte en contacto conmigo y exploraremos estrategias alternativas.

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